El papa León XIV publicó este lunes su primera carta encíclica, titulada "Magnifica humanitas", un extenso documento de 231 páginas en el que aborda uno de los desafíos más urgentes del presente: el impacto de la inteligencia artificial sobre la dignidad humana.
Dividida en cinco capítulos, la encíclica advierte que la humanidad se encuentra ante una "elección decisiva": repetir el error de la torre de Babel —construyendo una sociedad deshumanizada basada en la eficiencia y el orgullo— o "reconstruir Jerusalén", es decir, una comunidad fraterna edificada sobre el diálogo y la responsabilidad compartida.
"En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de ser oscurecida por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos", escribe el Pontífice, quien subraya que ninguna máquina podrá jamás reemplazar "esa magnífica humanidad" mostrada en Cristo.
Crítica al poder tecnológico
León XIV cuestiona el "paradigma tecnocrático", donde la lógica de la eficiencia y el lucro gobierna las decisiones, reduciendo a las personas a engranajes de un sistema. El Papa sostiene que la tecnología no es neutral, porque "toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza", y puede generar nuevas dependencias, exclusiones y desigualdades.
Frente a este escenario, el líder de la Iglesia propone aplicar los principios de la Doctrina Social para que la inteligencia artificial sirva al bien común y no se convierta en un instrumento de poder concentrado en pocas manos.
Nuevas formas de esclavitud
Uno de los pasajes más contundentes de "Magnifica humanitas" denuncia las "nuevas formas de esclavitud" vinculadas a la economía digital. El texto menciona el "trabajo silencioso de millones de seres humanos" en tareas como el etiquetado de datos o la moderación de contenidos, a menudo con remuneraciones mínimas. También alerta sobre la extracción de tierras raras para dispositivos tecnológicos, donde "adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas".
En ese marco, León XIV pide perdón en nombre de la Iglesia por el "retraso con el que se condenó el flagelo de la esclavitud" en el pasado, y llama a transformar ese recuerdo en un "llamamiento a la vigilancia" en el presente.
No a la IA en la guerra
El documento también aborda con especial preocupación el uso de inteligencia artificial en el ámbito bélico. El Papa advierte que la automatización de las decisiones puede hacer la guerra "más viable y menos sujeta al control humano", bajando el umbral del recurso a la violencia.
"No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable", afirma el Pontífice, quien sostiene que el juicio moral no puede reducirse a un cálculo. Por ello, propone "desarmar" la inteligencia artificial, sustrayéndola de la lógica de la competencia armamentística, y establecer reglas internacionales que frenen esta carrera tecnológica.
Un código ético, pero no de unos pocos
León XIV considera necesario un código ético para la IA, sometido a criterios de justicia social compartida. Sin embargo, advierte que "no sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos". El llamado final de la encíclica es a "no temer ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo" para construir una "civilización del amor", donde la tecnología esté al servicio de la dignidad humana, la justicia y la paz.
La presentación del documento estuvo a cargo de tres cardenales, entre ellos el argentino Víctor Manuel Fernández, ex arzobispo de La Plata (2018-2023) y actual prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. El propio papa León XIV cerró la jornada con un discurso en el que explicó la génesis de su primera encíclica, firmada en el 135° aniversario de la histórica Rerum novarum de León XIII.