Manuel recorrió el país y también países limítrofes con un solo objetivo: llevar nuestras milongas, nuestro sentir criollo, nuestra cultura. Fue autor de muchos temas que ya son parte del cancionero popular, y su legado queda registrado en múltiples soportes audiovisuales. Esas obras, que seguramente han sido escuchadas por gente de todo el país y del mundo, son hoy el testimonio de una vida dedicada al arte y a la identidad de nuestros pagos.
Para los que tuvimos la oportunidad de conocerlo, no nos queda más que el mejor de los recuerdos: el de una excelente persona. 'El Brujo' fue mucho más que un músico. Fue un incansable trabajador de la cultura, que creó y realizó varios trabajos discográficos (en cassette y en CD), recorrió toda la región también como animador en distintos espectáculos y, donde hubiera un festival, allí estaba él. No importaba el escenario: si había tradición, 'el Brujo' era parte de la fiesta.
Pero su arte no se limitaba a la música. Manuel también brillaba en los espectáculos con caballos, mostrando una doma muy particular, una doma ancestral, respetuosa, como la hacían nuestros ancestros. En cada jineteada, en cada prueba criolla, se lo podía ver compartiendo esa sabiduría.
Animador, payador y autor de distintas milongas lugareñas, Manuel Rosa fue un pilar de nuestra identidad. Para sus familiares y amigos, nuestro más sentido pésame.
Sus restos fueron velados en Casa Meoqui (Zubiaurre 445) para luego ser sepultados en el cementerio local.