Nunca antes se vendieron tantas motos en Argentina como ahora. Los números de marzo de 2026 marcaron un hito: se patentaron 79.115 unidades, lo que significó un salto del 54,8% frente al mismo mes del año pasado. En el primer trimestre ya se acumularon 218.772 patentamientos, un 44,4% por encima de 2025.
Pero este récord no tiene nada que ver con un aumento del poder adquisitivo para el ocio; es la respuesta de miles de personas que quedaron fuera del sistema laboral formal y encontraron en el delivery su última trinchera.
La moto como "oficina"
Sebastián Beato, presidente de ACARA, explicó el fenómeno: "La moto pasa a ser una herramienta de trabajo y una salida laboral independiente" .
Quienes perdieron su puesto en una oficina o un taller invirtieron lo que pudieron en una unidad de baja cilindrada para salir a trabajar con aplicaciones como Rappi, Uber o PedidosYa. Los modelos más buscados son los más económicos y fáciles de mantener: Honda Wave 110S, Keller KN 110-8 y Gilera Smash.
Sin embargo, el panorama es complejo. La oferta de trabajadores creció tanto que los viajes ahora cuestan mucho menos que antes. Con un combustible que no para de subir, el negocio parece rendir poco, pero para muchos es la única opción frente a la desocupación.
Un fenómeno federal y bonaerense
El crecimiento más fuerte se dio lejos de la Capital. En Mendoza, los patentamientos volaron un 109% en marzo. En provincias como Chaco, Tucumán y Salta, las subas interanuales llegaron a los tres dígitos.
La provincia de Buenos Aires se mantiene como la que más aporta en términos de volumen: concentró el 32,6% de todos los patentamientos del país. Sin embargo, el crecimiento más dinámico se desplazó hacia el interior, donde el salto en las ventas fue aún más brusco que en el conurbano.
En muchos de estos lugares, el trabajador comparó el costo de tomarse cuatro colectivos por día contra el valor de la cuota y decidió comprarse la moto.
Crisis y autonomía financiera
La falta de empleo formal, que cerró 2025 con un índice de desocupación del 7,5% , empujó a una nueva generación a buscar autonomía financiera como sea. Ante la crisis, la moto dejó de ser un simple medio de transporte para convertirse en el único bien esencial que permite seguir produciendo en una economía que expulsa a los trabajadores hacia la informalidad digital.