En un nuevo reflejo de los efectos de la crisis económica en el sistema financiero, el Banco Santander anunció el cierre de su sucursal en la ciudad de Dolores, decisión que despertó preocupación tanto entre los trabajadores como entre los clientes de la localidad y la región.
La medida fue confirmada por la Asociación Bancaria Seccional Chascomús, que a través de un comunicado expresó su “rotundo desacuerdo” con la política de cierre de sucursales impulsada por la entidad. Según denunció el gremio, el cierre afecta directamente a cuatro empleados que se desempeñan en la sede de Dolores, y advirtió que este tipo de decisiones impactan negativamente en las condiciones laborales y en la presencia bancaria en el interior del país.
Desde el sindicato señalaron que ya mantuvieron reuniones con los trabajadores afectados para contenerlos en el proceso y para garantizar que una eventual reubicación sea “lo más beneficiosa posible”. Asimismo, solicitaron a las autoridades de Recursos Humanos del Banco Santander una reunión “pronta” con el objetivo de obtener precisiones y garantías sobre el futuro laboral de los empleados.
El comunicado gremial fue firmado por Fernando Latorre, secretario general de la Asociación Bancaria Seccional Chascomús, y Gustavo Bettoni, secretario de Acción Gremial. Ambos dirigentes advirtieron que el cierre de sucursales en ciudades del interior no solo afecta puestos de trabajo, sino que también limita el acceso de la población a servicios financieros esenciales, en un contexto económico ya de por sí complejo.
Hasta el momento, el Banco Santander no emitió un comunicado oficial explicando los motivos del cierre ni detallando el cronograma de salida de la ciudad de Dolores.