La oposición volvió a rechazar la discusión del presupuesto para este año. La reunión en comisión volvió a tener un nuevo debate pero no hubo un posible acuerdo o una negociación. Desde los bloques disidentes han decidido nuevamente no negociar ante la propuesta del Ejecutivo y esta situación pone en jaque a las arcas comunales, que deben acomodarse a lo presupuestado el año pasado y de ahí afrontar las cuestiones económicas de contrato, negociaciones y paritarias.
El presupuesto vuelve a escribir una nueva página en el debate político, habiendo iniciado a mediados de octubre del año pasado, cuando la oposición, en ese momento minoría, decidía no presentarse al debate y dejar sentada la postura de que debía definirse con el nuevo cuerpo legislativo conformado por una oposición mayoritaria.
Desde allí a la fecha hubo varios intentos de presentarlo a aprobación y esto quedó en solo intentos. El Ejecutivo está solicitando por diferentes canales que se sienten a debatir y busquen un consenso en la propuesta económica ideada para este año.
Esta situación complica las arcas de la comuna y su continuidad de contratos u otras gestiones. Recordando que al menos ya hay un futuro conflicto en puerta con el servicio de recolección de residuos, donde en las próximas horas debe definirse la conciliación obligatoria por la baja en un contrato de barrido manual que ofrece la empresa Santa Elena.
Otro de los factores negativos que está afrontando la comuna hoy es la baja cobrabilidad de los impuestos, ya que en la actualidad el mayor caudal de vecinos prioriza poder afrontar otros gastos y esperar con los impuestos municipales.
Para el Ejecutivo municipal, el presupuesto 2026 debería tener una resolución en las siguientes semanas, ya que de haber un acuerdo, recién podría ponerse en vigencia en los meses venideros teniendo en cuenta que se tendría que dar actualizaciones en tasas y convenios.