Hace 60 años se producía la Tragedia de Santa Rosa01/11/2015
Considerado el mayor siniestro marítimo de Mar del Plata. El próximo sábado se hará un homenaje en la banquina del puerto. Se recordará a los treinta y un pescadores desaparecidos.
Detalles de un acontecimiento aciagoLa gran familia de la comunidad pesquera repetirá este sábado 2 el eterno ritual de arrojar al mar flores blancas en forma de corazones. Es su manera de recordar la mayor tragedia marítima vivida en Mar del Plata, hace ya sesenta años, cuando un día como hoy se embarcaban hacia un destino aciago treinta y un pescadores, quienes jamás retornaron a puerto. La tormenta desatada, un verdadero temporal, se los había devorado sin piedad. El fenómeno de "Santa Rosa" había adquirido proporciones de tragedia.Las crónicas de la época mostraban a una ciudad con un conflicto obrero en ciernes. Luego de varias semanas de parate, la actividad volvía a la normalidad el día 28 de agosto de 1946.La pesca de tiburones con espinel era redituable. Aunque la desgracia metió la cola. En la madrugada del 29, el viento norte calmó de golpe y se puso del Sur. "Eran las siete de la mañana. Tuvimos que capear —poner proa al viento, es decir, a las olas— navegando despacio porque el barco no se podía mover. Murieron amigos y hubo una semana de duelo", recordaba hace diez años José Lazo, sobreviviente del "Supremacía"."Uno primero se asusta, pero al agua se vuelve de nuevo, siempre", aseguró Lazo, en una entrevista de LA CAPITAL.Varios trabajadores, como Enrique Costa, esposo de María Elvira Miño, durmió la siesta ese 28 de agosto, en la antesala de su propia tragedia, y se preparó para ir al puerto; tenía pautada la salida para las 11 de la noche.Su esposa recordó hace 10 años que esa misma madrugada, a eso de las 3, ya se había desatado una tormenta impiadosa sobre la ciudad. Entonces, se dirigió al puerto a buscar a su marido. "Yo creo que hasta las piedras de la escollera se movían por las fuerzas de las olas", rememoró.Esa búsqueda sería estéril, pero no se amedrentaría y durante cuatro meses fue todos los días al lugar de donde él había partido a la muerte. Nunca más lo volvió a ver.El temporal había engendrado vientos intensos de 90 kilómetros por hora y olas de hasta ocho metros.La endeblez de las embarcaciones, la falta de elementos de seguridad, el tesón y arrojo de los pescadores y la necesidad de pescar tiburones habían generado un coctel explosivo que derivó en la obligación de salir a la mar y no quedarse en casa, a la espera de que la tormenta se diluyera.
La búsquedaEl 30 de agosto, el remolcador "Besugo" traía las primeras buenas noticias luego del comienzo de la búsqueda: auxiliaba a "La María Dolores". También ese día se ubicaba a la "Luisa Silveyra", pero seguían sin aparecer varias embarcaciones, como la "Pumará", "Fortunaestrella", "Tranquilo", "Buzo Diver", "El Halcón", "Happy Days", "Nueva Margarita", la "Santa Mónica" y otras.El día 31 llegaron al puerto "Tranquilo", "Fortunaestrella", "San Pedro", "Santa Mónica", "Nueva Margarita" y "Buzo Diver".El 1 de septiembre seguían perdidas las embarcaciones "Nómade", "El Halcón", "Happy Days", "Palma Madre", "Buenaventura", "Pumará" y "Quo Vadis".Un rastreador de la Armada confirmaba que a Montevideo había llegado el "Buenaventura" y que al sur del faro Querandí, a 600 metros de la costa, se había hundido "El Halcón".El patrón de la lancha "María Dolores", José Caparella, abría la lista de víctimas fatales.Un buque de la Armada, el "Presidente Mitre", de 372 toneladas, se agregaba al rastreo de la Prefectura para encontrar al "Pucará", que se creía era la única embarcación que había logrado sobrevivir a la tormenta.El 2 de septiembre, dos tripulantes del "Happy Days", Pedro Cruz y José Bosich, se presentaban en la Subprefectura para declarar que por sentirse enfermos no habían embarcado. Sin saberlo, habían modificado su propio destino.La mayor tragedia vivida por los pescadores de Mar del Plata finalizaba, dando comienzo a una eterna cadena de recuerdo infinito hacia sus víctimas.
Una semana de incesante búsquedaLa tormenta de Santa Rosa, desatada sobre Mar del Plata en la madrugada del 29 de agosto de 1946, provocó treinta y un víctimas fatales, pescadores desaparecidos en la inmensidad de un mar enardecido. Vientos de 90 kilómetros por hora y olas de hasta 8 metros de altura provocaron la mayor tragedia marítima de la historia de la ciudad. La crónica de la época reveló que el 30, cuando la búsqueda de náufragos ya había comenzado, se temía por la suerte de varias lanchas pesqueras. Hasta las primeras horas de la madrugada de esa jornada aún no habían llegado a puerto nueve embarcaciones.Al día siguiente, 31 de agosto, prosiguió la búsqueda de las lanchas que no regresaron a puerto a consecuencia del temporal que las había sorprendido el 29.Sin embargo, ese día fueron avistadas algunas embarcaciones abandonadas y objetos pertenecientes a éstas, como también el cadáver de un hombre desde un avión del Aero Club Mar del Plata. En el comienzo de septiembre no se registraron novedades en la búsqueda. El 2, empero, arribó a Montevideo el barco pesquero "Buenaventura"; el desvío en su trayectoria se había originado en los fuertes vientos marítimos. Ese mismo día fue identificada la embarcación "El Halcón", la lancha hundida en Médano, al sur del Faro Querandí, a apenas 600 metros de la franja costera.El 3 tampoco hubo novedades en la búsqueda de las embarcaciones pesqueras desaparecidas.El 4 comienza el retorno desde Montevideo del barco Buenaventura. Finalmente, el 5, con el hallazgo de los restos de las embarcaciones Pumará, Palma Madre y Happy se disipa la esperanza de encontrar sobrevivientes.Entonces, se tuvo noción de la magnitud de la catástrofe: diecisiete tripulantes de los barcos Pumará, Palma Madre y Happy Day; ocho de El Halcón; cinco de Quo Vadis y uno del María Dolores. En total, treinta y un pescadores desaparecidos.
El Pumará pinta Marta Costas
El Halcón Viviana Ávila