(Por Infocielo) El avance de la Inteligencia Artificial (IA) ha traído múltiples debates sobre su uso y los alcances, principalmente en los más chicos; en este sentido, el aumento de consultas al Chatbot sobre salud mental está generando polémica. Para el psiquiatra Diego Sarasola, director de un laboratorio de cannabis medicinal y usuario frecuente de tecnología, la presencia de la inteligencia IA es una realidad que ya no se puede ignorar porque “es inescapable hoy”.
Entrevistado en el programa “Todo no se puede” de LA CIELO FM 103.5, Sarasola habla sobre su uso como “terapeuta personal” por más del 30 por ciento de los usuarios en países como Estados Unidos, que está encendiendo alarmas rojas en el consultorio.
El núcleo del problema, según Sarasola, radica en la naturaleza misma del diseño de estos modelos. “La inteligencia está programada para ser muy complaciente te está adulando todo el tiempo para que vos sigas ahí”, explica el especialista. Esta característica, que puede ser útil para tareas administrativas, resulta nefasta en un proceso terapéutico. Sarasola sostiene que, a diferencia de la IA, “cuando vos vas a un especialista psicólogo psiquiatra buscás alguien que te confronte a lo que vos pensas”.
La falta de confrontación no es un detalle menor. Mientras que un profesional busca que el paciente se sienta “incómodo para que puedas de alguna manera reconocer ese problema que tenés”, la IA tiende a dar la “palmada en el hombro”. El psiquiatra ilustra esto con una metáfora recurrente en su práctica, los pacientes en crisis suelen ver el mundo como una rueda donde “todos los rayos apuntan a un centro y en el centro está el paciente”; una intervención que, según él, “es muy raro que lo pueda hacer una IA hoy”.
El riesgo escala cuando la IA, en su afán de ser servicial, valida percepciones distorsionadas de la realidad. Sarasola advierte que estos modelos suelen producir lo que los especialistas llaman “delirios”, es decir, “inventa información”. Citando casos internacionales, recordó un episodio resonante en Estados Unidos donde una mujer con un delirio paranoico reconstruyó sus diálogos con ChatGPT: “la inteligencia era un aval, fue incentivando esto y esto derivó en un crimen”. Aunque reconoce que este es un “caso extremo”, sirve para mostrar que la IA hoy no sabe distinguir ni tiene claro “dónde actuar” en cuadros psicóticos o francamente delirantes.
No todo es blanco o negro. El psiquiatra admite que la IA ofrece una disponibilidad que los humanos no pueden igualar: “la tenés en el celular 7×24 por 365 días, te desvelás a las 3 de la mañana con algo que te angustia y por ahí te puede servir una descarga catártica”. Incluso destaca que hay personas, como los adultos mayores aislados o jóvenes tímidos, a quienes lo digital les “rompe esa barrera” y les permite ser “absolutamente sinceros”.
Sin embargo, el mensaje final de Sarasola es un llamado a la profesionalización y a combatir el prejuicio. “La consulta psiquiátrica está muy estigmatizada”, lamenta, subrayando que “la consulta médica por salud mental debería en algún momento ser equiparada a la consulta médica por un problema estomacal”. Su recomendación para quienes buscan ayuda en una pantalla es clara, lo mejor que se puede hacer por alguien que sufre es “convencerlo y acompañarlo que consulte con un profesional”, porque aunque la IA sea una herramienta fabulosa, todavía no puede reemplazar el “cachetazo” de realidad necesario para sanar