Redacción - Actualizado 22/09/2026
Pinamar (por Sergio Michnowicz).- Cuando cumplió 95 años en julio de 2023, la fui a visitar a su casita de Eneas y del Cangrejo. Cuentan que, cuando le dijeron que la televisión la iba a entrevistar, se vistió coqueta para la ocasión. No todos los días uno aparece en la tele... Y comenzó a desgranar sus recuerdos. Muchos, vividos a lo largo de sus dos ciudades. Madariaga de nacimiento, Pinamar por adopción y querencia final. La vecina de todos Había nacido el 5 de Julio de 1928 en la Ciudad Gaucha, y de jovencita se instaló entre los médanos con su compañero hace 67 años. Sentada cerca de una ventana, rodeada de flores y regalos, va desgranando recuerdos y nostalgias. “¿Cuantos años cumple?” le pregunté. “95” dice segura. “Son pocos” retruco. “Pocos para ustedes que no los tienen, pero no para mí. Se me pasó muy bien todo, eh? Y la estoy pasando muy bien. Me casé a los 28 años en Madariaga, me vine enseguida a vivir a Pinamar y acá me quedé hasta el día de hoy.” -¿Cómo fue la llegada a Pinamar? - ¿Qué recuerdo? Arena y pino. Me casé, estuve unos días de vacaciones con mi marido Enrique Orlando Etchegoin y después ya me quedé en Pinamar. “Pero la primera vez que vine fue por trabajo a la casa de familia de Cabreja, o sea a Aguas Verdes. Ahí venía todos los veranos. Ellos venían enero, febrero, marzo y parte de abril. Cuando terminaba la temporada, ellos me dejaban en Madariaga y regresaban a Buenos Aires. Eso lo hice 7 años hasta que me casé con un muchacho de Pinamar y me vine.” -¿De qué trabajaba usted? - De mucama. Pero cuando vine a Pinamar me dediqué a criar a los hijos. Tuve cuatro hijas, Mirta, Silvia, Moni y Andrea. Y hoy tengo 7 nietos y 8 bisnietos, y ahora viene otro más. Tengo mi familia hecha, a pleno. Muy linda. Que siempre me acompañó. En el marco de la Semana de Pinamar del 2023, recibió una distinción por ser una antigua pobladora de la comunidad. “Y fue muy emocionante porque me encontré con gente que hace tiempo no veía, porque ya no hay mucha gente de antes… Toda la gente es nueva.” “Cuando vine a Pinamar ya estaban Miguel Nazar, Taurizano, Canchelara, Vázquez, Bastons, la familia Estigarribia, la familia Cigarreta, los hermanos González que tenían la panadería, la familia Paredi… Ya era una población.” -¿Siempre vivió en esta esquina de Eneas y Del Cangrejo? - Cuando me casé, fuimos a vivir a una casa que le dio Pinamar SA a mi marido dos o tres años. Él trabajaba en una proveeduría que había en el Centro Comercial, ahí en lo de Bohm y esos lugares. Después se fue a trabajar con Guillermo Bastons a la playa, para mejorar un poco más la situación. “Y nos mudamos a una casita que había debajo de La Chacha (actualmente una pizzería sobre Av. Shaw entre Del Cangrejo y De la Corvina). Ahí estuvimos unos años. Y después nos vinimos a este lugar, donde hoy estamos hace 62 años.” “Acá era un páramo, no había nada, todo arena. Acá cerca estaba la casa del Colo Etcheber, los Cammarata, la familia Zabala, la colonia Don Orione… Mi esposo después compró acá y construyó una pieza, cocina y baño. Y vinimos todos.” -¿Cómo se portaban las chicas? Bien, como ahora (risas). Hice mi linda familia y está todo bien. ¿Si añoro el Pinamar de antes? Y sí, pero es el adelanto. Nunca pensé que en algún momento iban a estar preparando para hacer un edificio acá enfrente. O que iban a tirar el tanque de agua de Eneas… “Por suerte tengo amistades, cualquier cantidad, pero siempre tenés amigos de antes. Pero no me puedo quejar de la vida que he llevado y la que tuve.” La familia Su esposo se llamaba Enrique Orlando Etchegoin y era de Maipú. “Mi marido vino a los 7 años a Madariaga con su papá Clemente, porque había fallecido su mamá. Trabajó en el vivero hasta que falleció. Mi marido toda su vida estuvo en Pinamar.” -¿Y usted cuántos hermanos eran? - Éramos 10, de los cuales faltan tres. Todos nacidos y criados en Madariaga. Yo era hija de madre soltera, que se llamaba Amalia Barth. Casualmente ayer 4 de julio era su cumpleaños y el de mi hermano. De todos los hermanos soy la mayor; tengo dos hermanas en La Plata, y el resto entre Pinamar y Madariaga. -Cuando usted nació, Madariaga era un pueblo chiquito… -Siiii. A mí Madariaga siempre me gustó. Extrañé bastante cuando me vine a Pinamar. Era chiquito, con gente muy conocida. Fui a la Escuela “San Martín” donde todavía hay gente con la que fuimos a la escuela juntos como los Estigarribia, los Balenciaga, Los Luna, Jorge Lúquez, los Rial que trabajaban en el restaurante italiano… Sobre el Arq. Jorge Bunge, el fundador de Pinamar, lo recuerda así. “Era muy recto, mirá si lo conocí… Mi mamá venía de Madariaga a atenderlo al señor Bunge con Gómez, su secretario. Ellos venían de Buenos Aires a Pinamar, se quedaban 8 o 10 días, y alquilaban una casa o tenían su casa, no lo recuerdo bien. Yo era mucama de él, y mi mamá era la que le cocinaba y le ordenaba toda la casa. Pero muy bueno con nosotras. Ahora sí, era muy, muy recto ¿eh?” “Su hija Cecilia tenía otro temperamento. Era más tranquila. Y cuando trabajaba en la casa de la familia de Cabrejas, Cecilia ya estaba viviendo en la casa grande con todos sus chicos. Como la familia Cabrejas era amiga de Cecilia, mi mamá con mi hermana pasaron a trabajar con Cecilia.” “Recuerdo que esa casa estaba llena de chicos, y ella era muy buena. Tenían una Miss, una alemana que los cuidaba. Y les decía ¿le hicieron un té a la tía Nelly? (risas). Era muy buena.” Este lunes, primer día de la primavera, Nelly Barth de Etchegoin partió en silencio, para reencontrarse con su eterno amor Enrique Orlando. Tenía 97 años y una vida que la vivió a pleno. “Se me pasó muy bien todo, ¿eh?” me dijo aquella vez. Cómo no recordarlo...

