Romina y Gabriela Murua rescatan saberes familiares y los transforman en piezas únicas de cuero y tejido. Participan en ferias regionales y buscan consolidar una marca con identidad propia.
Redacción - Actualizado 20/09/2026
Romina y Gabriela Murua son hermanas. Una vive en General Madariaga; la otra, en Cariló. Hace dos o tres años decidieron darle forma a un proyecto que venía gestándose desde la infancia: RGM Cuero y Tejido, una marca artesanal que combina tejido, crochet, cuero, madera y costura.
“Tejemos desde los siete u ocho años y crecimos viendo tejer a nuestra tía abuela, nuestra abuela y nuestra madre. El cuero también estuvo presente en nuestro entorno familiar, a través de nuestro abuelo, nuestro padre, nuestro tío y nuestros primos.”, cuentan a El Mensajero. Ese legado familiar es la base de un emprendimiento que ofrece prendas, accesorios, carteras, bolsos, artículos para el mate, regalos y objetos para el hogar.
El proyecto tomó mayor impulso en 2026. Romina trabaja media jornada como diseñadora gráfica y aporta su mirada para los diseños, los colores y las combinaciones. Gabriela se jubiló en 2025 después de años como docente y ahora dedica más tiempo al emprendimiento. Juntas trabajan en pequeñas cantidades, por lo que muchas de sus creaciones son piezas únicas. También realizan trabajos personalizados según los gustos y necesidades de cada cliente.
Los productos se pueden conocer y adquirir a través de Instagram (@rgm.cueroytejidos), por WhatsApp (Romi: 2267 53-6608; Gaby: 2267 53-9508) y en las ferias y eventos en los que participan. Estuvieron en la Feria de la Estación de General Madariaga y recientemente en la Fiesta de la Pescadilla en Pinamar.
“Queremos consolidar una marca artesanal reconocible, cercana y con identidad propia”, señalan. Su vida entre Madariaga y Cariló hace que el campo, el bosque y el mar estén presentes en la elección de colores y diseños.
Entre sus proyectos inmediatos está seguir recorriendo la región: próximamente participarán en un evento en Maipú y a mediados de noviembre en el Fortín Chascomús. También buscan fortalecer la venta online y, a futuro, contar con un atelier propio.
Actualmente realizan la capacitación para obtener el sello Hecho en Pinamar, una iniciativa municipal que valoran porque les permite profesionalizar la marca, vincularse con otros productores y acceder a nuevos espacios de comercialización.
“RGM reúne nuestra historia familiar, nuestras raíces y el placer de crear juntas. Queremos que quien elija una de nuestras piezas se lleve algo especial, realizado con tiempo, dedicación y una historia detrás”, concluyen.



