El propietario de la carnicería señalada como origen del brote de triquinosis en General Madariaga rompió el silencio. Él y su mujer se presentaron en distintos medios, ofreció disculpas a los afectados y a la comunidad, casi dos meses después de que se desatara la emergencia sanitaria.
Redacción - Actualizado 30/09/2026
A principios de julio de 2026, General Madariaga enfrentó uno de los brotes de triquinosis más graves de su historia reciente. Según los datos oficiales del Municipio y la Secretaría de Salud, el brote terminó afectando a aproximadamente 100 personas. Incluso, dos de ellas debieron ser internadas por complicaciones severas: una por un cuadro tromboembólico y otra por un síndrome neurológico.
El origen se rastreó hasta una carnicería ubicada en la esquina de San Martín y Moreno. Tras la denuncia y el operativo municipal, el local fue clausurado y se secuestraron 85 kilos de achuras de cerdo, que fueron enviados al laboratorio provincial de Azul. Los análisis confirmaron la presencia del parásito Trichinella en las muestras.
La causa judicial
El Municipio presentó una denuncia penal ante la Fiscalía N° 8 por infracción al artículo 206 del Código Penal. La Justicia de Garantías le impuso al carnicero la prohibición de salir del país y la obligación de firmar periódicamente en la comisaría. El fiscal Walter Mercuri evaluó agravar la imputación a "lesiones gravísimas culposas" y aplicó una estrategia de concurso real: cada persona infectada constituye un hecho delictivo independiente.
La palabra de los protagonistas
Visiblemente emocionado, Jorge comenzó la entrevista en CNM con un pedido de disculpas: "Luchándola. Mal por la gente. Y nada, pedir disculpas. Más que otra cosa, pedir disculpas". Explicó que decidió hablar públicamente porque consideraba que debía dar la cara: "Hoy estamos para pedir disculpas. Y bueno, dándole la cara, porque la teníamos que darla".
En un momento reconoció su responsabilidad personal: "Es problema mío, yo me la mandé". Consultado sobre qué quiso decir con esa frase, explicó que durante años trabajó con la elaboración de chorizo seco y que nunca imaginó atravesar una situación semejante: "Nunca pensé que me iba a tocar a mí". Añadió: "Estoy arrepentido, porque la verdad que tengo mucha gente conocida, tengo muchos clientes de toda la vida".
.Sobre los controles previos, aseguró que siempre trabajó con carne de cerdo proveniente de frigoríficos y negó haber comprado animales de manera irregular. Sin embargo, relató una modalidad de trabajo que ahora reconoce que pudo haber representado un riesgo: "Mucha gente iba, me pedía en la gauchada y le picaba la carne por la picadora... Y capaz que en eso se me haya escapado algo".
Karina, su esposa, también tomó la palabra y remarcó que nunca existió una intención deliberada de provocar daños: "Esto nadie lo hizo a propósito". Y agregó: "Nadie tuvo la intención de un día salir y decir 'vamos a salir a lastimar gente'". La mujer contó que tuvo a su mejor amiga internada en terapia intensiva y que otros integrantes de su familia también atravesaron la enfermedad.
Amenazas y consecuencias
Durante la entrevista, ambos relataron situaciones de amenazas recibidas tras conocerse el brote. Karina mencionó llamados y mensajes intimidatorios, y relató que circuló una información falsa sobre la supuesta muerte de Jorge: "Nos llama un amigo, me dice: 'Mirá, a mi hija le llegó la noticia de que Jorge había tomado la decisión de ahorcarse'". La noticia era falsa.
Karina también se refirió al aislamiento social que atravesaron: "La gente se alejaba como que del lado mío, como que si yo me llevara el virus en la mano". Contó que durante meses prácticamente no podían salir de sus casas y que incluso tuvo que concurrir a un hospital por ataques de pánico.
El cierre y la reapertura
Con la clausura cumplida —que se extendió alrededor de tres meses—, la familia se prepara para retomar la actividad. Karina explicó que deberán limpiar y poner el establecimiento en condiciones antes de los controles correspondientes: "Hoy vamos a volver a abrir, a limpiar, a ordenar, para poder empezar de vuelta a trabajar". También mencionó el impacto económico: "Las cuentas nos hunden", y contó que tuvieron que vender un terreno que habían comprado como inversión.
Jorge, por su parte, aseguró que intentó conseguir trabajo en otros rubros sin éxito: "Sí, sí, pero bueno, no conseguía nada". Karina agregó que llegó a salir a buscar trabajo en obras y hasta a vender chatarra durante los primeros días.
"Yo me hago cargo"
Frente a la consulta sobre si asumía personalmente la responsabilidad, respondió sin rodeos: "Sí, sí, fue mía, sí, fue mía. Yo me hago cargo". También contó que él mismo contrajo la enfermedad: "Yo también estoy igual, ando con dolor del cuerpo, estoy igual que ellos, porque a mí también me agarró, la pasé mal".
Respecto de la procedencia de la carne, fue categórico: "No, no, para nada". Y agregó: "Tengo todos los remitos guardados, los remitos a quien le compraba, a quien no le compraba, todos".
Sobre la reapertura, reconoció que recuperar la confianza de los clientes será el principal desafío: "Fue una falla y sí, fue grave". Explicó que deberán adaptarse a las nuevas condiciones: "No se puede vender chacinado en ninguna de las carnicerías, solamente los que se pueden bajar por frigorífico".
Hacia el final, volvió al punto con el que había comenzado: "Más pedir disculpas. Nada más que eso". Y reconoció que no se siente preparado para encontrarse personalmente con los damnificados: "Voy a abrir la carnicería y cuando la gente me vea de frente, ¿qué le voy a decir? Más pedir disculpas".
