Ostende (por Sergio Michnowicz).- El corredor de Avenida Central, desde Corso Elegancia hasta la Plaza 25 de Mayo – Plazoleta 2 de Abril, cuenta con varios espacios públicos. Está la Plaza Guerrero y la Ermita de Schoenstatt, con un anfiteatro sencillo, y a pocos metros el Jardín de Infantes 804 “El Suri”. En la siguiente manzana, hay un pequeño bosque de pinos plantados hace más de tres décadas por los alumnos de la Escuela primaruia3 “Bernardino Rivadavia” a instancias de quien fuera su directora Olga Barrionuevo de Fieg. Y una cancha de básquet para los chicos.
Luego se encuentra la Plaza Chile y el Paseo de la Calesita, hoy convertida en una feria que moviliza a los vecinos los fines de semana.
La Plaza Bolivia sigue a continuación, con arcadas tipo coloniales en las cuatro esquinas, y ahora un escenario en el centro del predio que servirá para futuros actos oficiales o espectáculos al aire libre. Este fin de semana, durante la Fiesta de la Pachamama, será inaugurado.
En la manzana siguiente la Plaza Perú, cuyo proyecto de la colectividad residente en Pinamar era ambicioso, quedó en la nada misma a pesar de haber colocado mástiles, un mapa con los colores de la bandera y un Tumi Ceremonial incaico.
Finalmente, la Plaza Paraguay cuenta con mástiles y un espacio para celebrar las fechas patrias. En frente está la sede de la Colectividad Paraguaya, que en silencio logró construir su edificio propio multifunción.
Como dije antes, la Plaza Perú –como la Plaza Chile– terminó en el abandono y las autoridades decidieron retirar esos íconos que tanto llamaban la atención a quienes pasaban por su frente. Recuerdo que en varias oportunidades los peruanos residentes celebraron el Día de la Independencia, el Inti Raymi a la usanza incaica, hasta hubo un concierto de la renombrada cantante Socorrito Carrión, quien desplegó todo su arte una tarde de invierno.
Una pena realmente…