A poco más de la mitad de su mandato, el intendente de Pinamar, Juan Ibarguren, repasa las obras de infraestructura que buscan acompañar el crecimiento de la ciudad, la inversión en seguridad y salud, y los desafíos de planificar un Partido que ya no funciona solo tres meses al año.
Redacción - Actualizado 30/09/2026
EL MENSAJERO dialogó con el intendente municipal Juan Ibarguren sobre distintos temas que hacen a su gestión. En esta nota, el jefe comunal se refiere al avance de la planta depuradora y a su significado para el futuro de Pinamar, a las inversiones en materia de seguridad, a las obras y la incorporación de equipamiento en el Hospital Comunitario, y a los proyectos de infraestructura urbana que apuntan a un crecimiento ordenado.
¿Qué visión tiene sobre el Pinamar de hoy?
Creo que hay algo que empieza a verse con bastante claridad: estamos pasando de una etapa en la que había que resolver muchas cuestiones del día a día a otra en la que podemos empezar a pensar obras y proyectos de más largo plazo. Pinamar creció muchísimo y durante mucho tiempo la infraestructura no acompañó ese crecimiento. Hoy estamos tratando de corregir eso.
Hay obras que son muy visibles y otras que no tanto, pero que son fundamentales. Una planta depuradora no es algo que el vecino vea todos los días, pero probablemente sea la obras más importante de la historia de Pinamar.
Lo mismo pasa con el hospital, con la seguridad o con la infraestructura urbana. La discusión que tenemos que dar es cómo hacemos para que Pinamar pueda seguir creciendo sin que ese crecimiento termine generando problemas.
¿En qué instancia se encuentra la obra de la Planta Depuradora?
—Primero, que dejamos de hablar de la planta como una promesa o como una deuda histórica y estamos hablando de una obra que está en ejecución. Hoy hay trabajadores, máquinas y estructuras construyéndose en el predio. Y eso es importante porque es una obra que Pinamar necesita hace muchísimo tiempo. La misma ya está en el 30% de su ejecución.
Pero también hay que entender qué significa la planta para el futuro. Pinamar viene creciendo y va a seguir creciendo. Si queremos que haya más viviendas, más actividad económica y más vecinos viviendo todo el año, necesitamos infraestructura que acompañe. No podemos esperar a que el sistema quede chico para recién empezar a construirlo.
.La infraestructura sanitaria define, en buena medida, hasta dónde puede crecer una ciudad. Nosotros no estamos haciendo una obra pensando solamente en la cantidad de gente que tenemos hoy. Estamos pensando en el Pinamar que vamos a tener dentro de diez, quince o veinte años.
Y además tiene un componente ambiental muy importante. Crecer no puede significar consumir más y generar más residuos sin resolver qué hacemos con ellos. Necesitamos que el desarrollo de Pinamar sea compatible con el cuidado de nuestro entorno ya que es parte de nuestra propia identidad.
¿Qué está haciendo el Municipio en materia de seguridad?
—La seguridad es una responsabilidad que principalmente corresponde a la Provincia, pero nosotros no miramos para otro lado. Los vecinos necesitan respuestas y, desde el Municipio, decidimos hacernos cargo de la parte que nos corresponde y también de muchas cosas que podemos hacer para mejorar la prevención y el trabajo en la calle.
En estos meses invertimos en 9 móviles blindados totalmente equipados, entre ellos una unidad 4x4 destinada al patrullaje de las playas, 3 motos, chalecos, lanzadoras Byrna, equipos de comunicación y un plan de capacitación en defensa personal y uso del nuevo equipamiento para los agentes.
Además, se suman 120 nuevas cámaras públicas al sistema de monitoreo municipal, que pasará a contar con 336 cámaras públicas y 2.346 cámaras privadas integradas, alcanzando un total de más de 2.600 cámaras distribuidas en todo el Partido de Pinamar.
También avanzamos en el retiro y compactación de más de 200 vehículos abandonados en la vía pública, algo que permite recuperar espacio público y, al mismo tiempo, ordenar la ciudad.
La Guardia Urbana tiene un rol muy concreto: estar presente, prevenir, asistir y trabajar coordinadamente con las fuerzas de seguridad. No reemplaza a la Policía, porque no es esa su función, pero sí puede hacer mucho para mejorar la prevención y la respuesta ante determinadas situaciones.
El objetivo principal de estas decisiones de gestión en materia de seguridad es lograr la prevención. Al contar con más presencia en la calle y más capacidad de respuesta. A veces se piensa que invertir en seguridad es solamente comprar un patrullero, y no es así. Necesitás el vehículo, el personal, las comunicaciones, el monitoreo, el mantenimiento y la coordinación con las fuerzas de seguridad.
Lo que buscamos es que cuando un vecino tenga un problema haya un Municipio que pueda verlo, recibir el aviso y actuar. Parece básico, pero requiere mucha organización atrás.
¿La Guardia Urbana reemplaza a la Policía?
—No. Y me parece importante aclararlo: La Guardia Urbana cumple una función municipal. Trabaja en prevención, presencia, ordenamiento y asistencia, y se articula con la Policía cuando corresponde. No tiene sentido que cada organismo trabaje por su lado.
Además la policía bonaerense cuenta con competencias que nuestra guardia urbana no posee.
¿En qué situación se encuentra hoy el Hospital Comunitario?
—Tenemos más vecinos viviendo todo el año y una demanda que es diferente a la de hace algunos años.
Por eso no queríamos quedarnos solamente con arreglar lo que estaba roto. Se amplió y renovó el quirófano, se hizo una nueva sala de esterilización, se remodeló la sala de tomografía, se trabajó sobre las habitaciones de internación y los baños, y se incorporaron nuevos espacios para terapia intermedia y para los médicos de guardia. También se hizo un nuevo office de enfermería y una sala de capacitación.
¿Y qué pasa con el equipamiento?
—Ahí también hubo una inversión importante. Se incorporó una nueva luz cialítica para el quirófano, un cardiodesfibrilador, paneles de oxígeno, una esterilizadora y una selladora de última generación. También llegaron camas especiales para pacientes con obesidad, nuevos aires acondicionados y equipamiento para el laboratorio.
Son cosas que quizás no siempre se ven desde afuera, pero que cambian las condiciones en las que trabajan los profesionales y la atención que recibe un paciente.
Es importante destacar en todas estas incorporaciones de nuestro Hospital la participación de la Cooperadora: parte de las incorporaciones fueron posibles gracias a donaciones gestionadas a través de la Asociación Cooperadora. Me parece super importante porque muestra que en el hospital hay una comunidad que también se involucra y ayuda a mejorarlo.
¿Qué lugar ocupa hoy la infraestructura en la agenda del Municipio?
—Cambió Pinamar. Ya no somos una ciudad que funciona solamente tres meses al año. Tenemos mucha más familias viviendo permanentemente, más actividad y más demanda durante todo el año.
Eso obliga a cambiar la cabeza. Obviamente seguimos trabajando para tener buenas temporadas, porque el turismo es fundamental para nuestra economía, pero no podemos administrar una ciudad de 2026 con la lógica de una ciudad de hace veinte años.
¿Hay proyectos al respecto?
—Hay varios. La planta depuradora es central. También estamos trabajando sobre infraestructura urbana, iluminación, espacios públicos y movilidad.
Tenemos proyectos como las veredas de Valeria del Mar, la continuidad del paseo costero y la expansión del sistema LED.
Y hay algo más importante, que es pensar la ciudad con una mirada de largo plazo.
¿Cuáles son los interrogantes que plantea el crecimiento de Pinamar?
—Me preocupa crecer mal. El crecimiento en sí mismo no me parece un problema y tampoco es un fenómeno que podamos evitar.
Al contrario: significa que cada vez más personas confían en nuestra ciudad, nos eligen para vivir, trabajar, invertir y desarrollar sus proyectos.
El desafío es que ese crecimiento esté acompañado por infraestructura y planificación. Si vienen más vecinos, necesitamos más servicios. Si hay más viviendas, necesitamos capacidad sanitaria. Si hay más actividad, necesitamos mejores calles, movilidad y espacios públicos.
A este crecimiento no hay que intentar frenarlo, sino que hay que acompañarlo para que sea de una manera ordenada y sostenible en el tiempo.
¿Cuál es el criterio para definir las prioridades de obra?
—Tratamos de mirar dos cosas. Una es el impacto que tiene una obra en la vida cotidiana del vecino y la otra es qué problema evita o resuelve hacia adelante.
Una plaza nueva se ve inmediatamente. Una planta depuradora no necesariamente. Pero si no hacemos determinadas obras de infraestructura, dentro de algunos años vamos a tener un problema mucho más grande.
Por eso hay que combinar las dos cosas: mejorar la ciudad que tenemos y construir la infraestructura que va a necesitar la ciudad que viene.
¿Querés agregar algo más?
—Entiendo que dejamos , a modo de balance, un Pinamar mejor preparado: que dejamos una ciudad con más infraestructura, mejores servicios y una planificación más clara.
Yo no quiero que dentro de diez años alguien tenga que volver a discutir si Pinamar necesita una planta depuradora, si necesita más capacidad hospitalaria o si hay que pensar cómo ordenar el crecimiento.
Algunas de esas discusiones las tenemos que resolver ahora.
