Con el descenso de las temperaturas, la mayoría de los vecinos comienzan a utilizar sus sistemas de calefacción luego de meses sin uso. Esta acción, si no se toman los recaudos necesarios, puede incrementar las estadísticas de intoxicaciones por monóxido de carbono (CO) y siniestros domésticos.
El monóxido de carbono es un gas venenoso, sin olor, color ni sabor, lo que lo vuelve extremadamente peligroso. El mal funcionamiento de estufas, calderas y braseros es la principal causa de su generación.
Recomendaciones para evitar intoxicaciones
Revisión profesional: Controlar anualmente los artefactos con un gasista matriculado.
La llama siempre azul: Si la llama es amarilla, naranja u oscilante, el artefacto está realizando una mala combustión. Llame a un técnico de inmediato.
Ventilación constante: Mantener siempre una rejilla, ventana o puerta apenas abierta en ambientes calefaccionados. El recambio de aire es vital.
Prohibiciones en baños y dormitorios: Solo se permiten artefactos de tiro balanceado. Nunca instale calefones en baños o espacios cerrados.
Cuidado con braseros y querosén: Apagarlos siempre fuera de la casa antes de dormir.
Cómo prevenir incendios domésticos
Además del gas, el uso incorrecto de equipos eléctricos y chimeneas puede ocasionar incendios:
Chimeneas: Antes de encenderlas, un profesional debe limpiar la creosota (resina inflamable) acumulada en los conductos.
Ropa y calefacción: Jamás utilice estufas o el horno para secar ropa. Es la causa principal de incendios residenciales.
Sobrecarga eléctrica: No conecte varios caloventores en el mismo tomacorriente o zapatilla. El sobreconsumo es el origen de la mayoría de los cortocircuitos.
Tomar estas precauciones puede salvar vidas. Ante cualquier duda o emergencia, comunicarse con Defensa Civil (103) o Bomberos (100).