Pinamar (por Sergio Michnowicz).- El Ing. Guillermo Sívori es Clase 62. Por esas cosas del destino, si bien fue movilizado en la guerra de Malvinas, no estuvo en el frente de batalla como sí muchos de sus camaradas.
Pero siempre estuvo en su cabeza el deseo de estar en las islas y tratar de sentir lo que vivieron esos soldados argentinos en los 74 días que duró el conflicto. Y hacer algo que sirva para que la causa Malvinas no se pierda, y se siga hablando todo el año.
Correr o nadar
“Esto lo empecé a imaginar, a soñar, en post pandemia. Yo soy clase ’62 y de alguna forma estuve movilizado. No crucé las islas y lo digo no como una frustración sino con impotencia, porque amigos míos, entre los cuales tengo hermanos de la vida míos que sigo viendo actualmente, sí cruzaron a combatir. Yo sentía una deuda para con ellos, para con la gesta de Malvinas.”
“Viajé con un veterano, Ricardo Aromando, un hermano mío de la vida, que combatió en la isla Gran Malvina con el Regimiento de Infantería 5. Cuando cruzamos las islas, y mientras volábamos por arriba del estrecho de San Carlos, se me generó aún más el deseo de hacerlo.”
“Yo leí mucho de la historia de Malvinas, y además sé por lo que me comentaron mis amigos, que cruzar el estrecho de San Carlos durante la guerra era imposible, porque había un bloqueo aeronaval impuesto por los británicos, y hacía que fuera imposible cruzar mediante cualquier vía aérea i naval. Apenas cruzaron algunos comandos con infiltraciones por helicóptero, pero era imposible cruzar. Y la isla Gran Malvina quedó muy aislada de la isla Soledad, donde estuvo este amigo mío combatiendo. Aislada de pertrechos y de toda la logística.”
“Por ejemplo, el buque Isla de los Estados que le hacía la logística fue hundido cerca de donde yo nadé. De hecho, los únicos sobrevivientes fueron rescatados en la isla Cisne, que es muy cerquita de donde yo nadé. Entonces, me parecía importante el simbolismo de unir las dos islas, de alguna forma, unir a mis amigos, y hacer algo que había sido imposible durante la guerra.”
“Pero en la pileta sí, era nadar de noche que era el horario de más frío. Aparte para salir, sacarme el traje de neoprene adentro del agua, tratar de hacer toda una aclimatación. Que gracias tuve gente que me ayudó con el entrenamiento, Carla Cerchi y Barrena, que fueron los que me dieron tips para ir haciendo la aclimatación, que era lo que más miedo le tenía.”
“Después fuimos a Colina Darwin a ver algunas posiciones de regimiento que estuvieron ahí, y al istmo de Darwin, y de ahí ya nos fuimos al barco. Y prácticamente todavía no empezamos a hablar de cómo sería la secuencia para entrar a nadar. Con nosotros viajó un rescatista que pagábamos entre todos los que íbamos a nadar, especializado en agua fría, Sebastián Rodríguez, que le dimos la plena autoridad para decidir quién nadaba, quién no.”
“El día domingo hicimos, en una bahía muy reparada, una pequeña incursión de unos dos mil metros como para que él pudiese ver cómo nadaba cada uno, los ritmos y demás.”
“Cuando llegué al otro lado, queríamos terminar en una playa, en una entrada pequeña de arena, que es donde aparentemente pudo haber desembarcado parte de un comando británico, que fue el primero que atacó a las posiciones en el Regimiento de Infantería 25, en lo que se llama Promontorio Güemes o Altura 234. Queríamos llegar ahí por las condiciones del mar, porque había muchos riscos.”
Los metros finales fueron intensos por demás. El responsable del operativo que le pedía terminar antes a pesar de faltar 20 metros para la orilla y la tesitura de Guillermo de continuar. “Cuando subí al bote después de haber tocado las piedras de la isla Gran Malvina, se me fue el frío, se me fue todo, fue una mezcla de felicidad por el objetivo logrado, de satisfacción.”
“Sobre todo porque recibí mensajes, obviamente de mis amigos veteranos de guerra, pero también de veteranos que no conozco, agradeciéndome o felicitándome. Incluso de Ricardo Castro, que es el presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Pinamar a quien no conozco personalmente, pero quedamos en conocernos.”
“El objetivo era ese, poner en un lugar o en estado público a los veteranos de guerra, que en su momento se les dio la espalda de una manera brutal acá en la Argentina. Es reivindicar lo que ellos hicieron, y lo que cualquier argentino puede hacer para ellos, me parece que suma” dijo finalmente Sívori.
19/12/2025