En medio del proceso de quiebra del Aquarium de Mar del Plata, la Justicia avanza en la reubicación de los animales que aún permanecen en el predio. El caso más avanzado hasta el momento es el de cuatro lobos marinos de dos pelos, que serán trasladados a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.
Los ejemplares, tres machos y una hembra identificados como “Ciro”, “Joaco”, “Nazareno” y “Mía”, ya fueron cedidos oficialmente por ambas instituciones. Según consta en el expediente judicial, el traslado está previsto para el próximo 4 de mayo y contará con un operativo especial a cargo de personal capacitado.
Los animales serán transportados en un camón adaptado con jaulas individuales que cumplen con las normas internacionales IATA. El juez a cargo del Juzgado Comercial N°20 ya habilitó la gestión de las guías de tránsito necesarias para concretar la relocalización.
Pingüinos: donaciones y posible venta internacional
Paralelamente, continúa bajo evaluación la situación de los pingüinos que integraban el plantel del extinto acuario. De los 62 ejemplares originales, 56 pingüinos magallánicos serían donados a la Fundación Bubalcó, con sede en Río Negro.
Sin embargo, dos pingüinos rey y cuatro pingüinos saltarines aún no tienen destino definido. Estos ejemplares, considerados de mayor valor económico, son analizados para una posible exportación internacional.
Antes de la quiebra, el Aquarium había intentado vender la totalidad de los pingüinos, llegando a recibir ofertas cercanas al millón de dólares desde China, además de propuestas desde México y Brasil. Ninguna de esas operaciones llegó a concretarse. Ahora, la estrategia cambió: donar los ejemplares reubicables dentro del país y sostener la venta únicamente para los animales más valiosos, bajo estrictos controles sanitarios y legales.
Un conflicto que frena también el futuro inmobiliario del predio
La empresa Plunimar S.A., operadora del Aquarium, solicitó su propia quiebra tras el cierre definitivo del parque en marzo de 2025. Desde entonces, el mantenimiento de los animales representa un alto costo que, según la sindicatura, no puede sostenerse por mucho más tiempo.
A esto se suma que el predio de nueve hectáreas frente al mar aún no pudo ser devuelto a sus propietarios, ya que los animales siguen ocupando las instalaciones. Esta situación mantiene frenado el futuro del inmueble, sobre el cual ya existiría interés por parte de desarrolladores inmobiliarios.