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Carlos Catoggio: “Son tiempos difíciles, pero es en estos momentos cuando aflora lo mejor de las personas…”
02/08/2020 03/08/2020

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Juez en lo Civil y Comercial del Juzgado N° 25 de La Plata, donde vive con su hermosa familia desde hace más de 20 años, comparte con EL MENSAJERO detalles de su honorable carrera profesional en el ámbito judicial

El madariaguense Carlos Catoggio (55) es abogado, escribano, profesor universitario y titular del Juzgado en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de La Plata.

Carlos, hijo de Carmen Caro y del ya desaparecido José “Pepe” Catoggio, vive en la ciudad de las diagonales desde hace más de 20 años junto a su esposa. Tiene una nieta y tres hijos: dos de ellos profesionales (uno es periodista deportivo y la restante es abogada y escribana), y la menor es estudiante de Trabajo Social.

En esta nota, cuenta a EL MENSAJERO su meritoria y sacrificada carrera profesional, que lo llevó nada menos que a ser Juez de la Provincia. Quizás, en poco tiempo cumpla un sueño, ser camarista.

“Comencé en el jardín de infantes cerca del cuartel de Bomberos (N° 901). La escuela primaria se repartió entre la Escuela Normal, la N° 8 y el último año de primario en la N°1. El secundario lo realicé en la Normal”.

- ¿Qué recuerdos tenés de esa época?
Caminando entre los recuerdos en General Madariaga, una de las imágenes más nítidas de la infancia los picaditos de futbol, religiosamente todas las tardes, ya sea en la vereda, enfrente de casa o en un terreno de la Martínez Guerrero, con Osvaldo Beltrán, Périco, Egea, Zucheli, entre los que hoy me acuerdo, seguramente hay muchos más.
Aunque en la infancia realicé diversas tareas necesarias en época de vacas flacas en casa. Vendía desde muy chico café en la feria, helados en Pinamar, viajando en el Montemar desde la esquina de donde vivía, y a cierto tiempo vista fue realmente gratificante.
La adolescencia fue quizás la etapa de mayores recuerdos. Entre las personas que más se me vienen a la memoria, y que actualmente mantengo comunicación se encuentran Alfredo Dahhur, Alfredo Ricci, Luis Jorge, Santiago Arrechea, Inés Simans, Mónica Rodríguez, Eugenia Chalita, Carla Vicario, Mónica Videla, Guillermo Crinigan, Fabián Rodríguez, entre tantos otros. Los guardo y guardaré en mis más sagrados recuerdos, ya que fueron aquellos que ofrecían todo sin esperar nada a cambio, el hecho más sublime y natural de la especie humana, circunstancia inusual hoy en día.
Un hecho no menor, las imborrables tardes en la casa de Luis Jorge jugando al TEG o estudiando con Alfredo Dahhur, el “Flaco” García, Zoppi, Mario Corbellini y otros que realmente no recuerdo. También la confitería del Galeón, algunos fines de semana en Lagash.

- ¿Dónde te recibiste de abogado?
Me recibí de Procurador, Abogado y Escribano en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata, en el año 1991, 1993 y 1999 respectivamente.

- ¿Cómo llegaste a ser juez?
En primer término, ingreso a trabajar en la justicia y ello me lleva al año 1986, cuando fui admitido como practicante ad honoren en el Juzgado Civil y Comercial N° 12 de La Plata. Tenía 21 años y ya estaba casado. Para el que no conoce, el practicante era la persona que trabajaba en forma totalmente gratuita, actividad que en esos momentos no se encontraba prohibida por la Suprema Corte.
El 11 de agosto de 1987 me nombran como empleado administrativo en el Juzgado Civil y Comercial 24 de La Plata. Para mi era un hecho increíble, tenía 22 años, ni en mis mejores sueños hubiera pensado dar semejante paso.
Luego fui ascendiendo, hasta el año 1994 que comencé a trabajar en la Departamental Quilmes (Juzgado Civil y Comercial N° 8) como Oficial Mayor, luego Prosecretario y finalmente, en el año 2002, como Secretario del mismo Juzgado.
Desde el año 1999 y hasta el 2005 o 2006 di clases de Derecho Comercial II en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, tanto en su sede central como en Rufino Provincia de Santa Fe, en carácter de jefe de trabajos prácticos y adjunto respectivamente.
Luego, concursé en el Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires desde el año 1999 en tres oportunidades, rindiendo exámenes muy rigurosos con un periodo de validez de dos o tres años. Todos fueron aprobados. Integré tres ternas, una fue en Necochea, luego Dolores y finalmente La Plata, en la que finalmente me designaron como Juez titular del Juzgado Civil y Comercial N° 25 del departamento Judicial de esa ciudad, órgano judicial que fue distinguido en tres oportunidades por el Colegio de Abogados platense como uno de los mejores Juzgados del fuero, gracias a sus funcionarios y empleados.
Finalmente me di un último gusto: dar examen para Juez de Cámara el que no sólo aprobé, sino que fue la segunda mejor nota o promedio. A la fecha se encuentra vencido y realmente ya me demostré que podía superar otra etapa.

- ¿Cómo se vive la pandemia en el ámbito del poder judicial?
Estimo que la pregunta apunta a los cambios tecnológicos que se desarrollan para superarla. Debo decir que desde la declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud en marzo de este año y a nivel nacional con el Decreto de Necesidad y Urgencia 260/20 y sus prorrogas, al que adhirió el gobierno provincial, el Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires venía a paso firme desde hace varios años atrás implementado canales de comunicación electrónica (comunicación con entidades crediticias, Cajas Profesionales, notificaciones electrónicas, giros transferencias, subastas, entre otros), que permitieron que las tareas continuaran desempeñándose en forma virtual, claro que adaptándose a la nueva realidad, en forma presencial, con guardias mínimas, y el personal no afectado a la actividad presencial trabajando en forma remota (teletrabajo) canalizándose las presentaciones en papel por canales electrónicos constituyendo al letrado en depositario del soporte papel, asimismo elaboró protocolos de trabajo siempre bajo el prisma sanitario.
Sin perjuicio de ello, tenemos una Provincia con un territorio extenso con diversas realidades, monitoreadas en forma continua por el Superior Tribunal Provincial, procediendo a una apertura presencial paulatina, distinguiendo claramente las zonas. Esto es quienes están en el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) de aquellos que están en el DISPO (Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio), prueba de ello lo constituyen las distintas Resoluciones y Acordadas por el Máximo Tribunal.
Resumiendo, la situación en provincia dista de la de la Justicia Federal.
Estamos muy adelantados en cuanto al expediente, que hoy es totalmente digital, por contraposición al expediente papel.
Todo un desafío en esta época que permite el desempeño judicial eficientemente para cumplir con el postulado constitucional de afianzar la justicia.

Por último, el magistrado expresó: “En abril del año pasado estuve en Madariaga dando una charla informal o formal en FAE sobre su temática, y realmente la tarea que desarrollan es sublime, loable y gratificante. Son aquellas cosas que dignifican a las personas que las llevan a cabo.
Les ruego que como comunidad los apoyen en todo lo que emprendan, son tiempos

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