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 PINAMAR - HISTORIAS MINIMAS
Aquel vasco que amó la arena y el mar

28/01/2026

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Entre las historias simples y valiosas de nuestra ciudad figura la de un vecino que se instaló allá por los años ‘50 con un comercio en pleno centro, en Av. Libertador y Av. Bunge. Oscar Alberto Cabral se llamaba, y todos lo conocían como “El Vasco” Cabral.


Pinamar (por Sergio Michnowicz).- Lo interesante es que las autoridades de la Municipalidad de Gral. Madariaga de entonces –Pinamar integraba su territorio– convocó a algunos vecinos para que opinaran sobre cómo debería crecer el pueblo costero. Entre ellos al “Vasco” Cabral. Y su pensamiento fue volcado en un libro elaborado por la gobernación.


Cuenta su hijo Oscar que “como Pinamar y Villa Gesell, que dependían de Madariaga y tenían sus nombres, la gobernación le pide a Madariaga armar el Plan Regulador. Grande fue mi sorpresa cuando vi el libro que data de 1961 que había una carta del Intendente Lucio Jorge donde le pide opinión a mi padre sobre el Plan Regulador.”


“Jorge, aparte de conocer a mi papá y sus hermanos, dice en el libro que acerca la opinión de un vecino de Pinamar. Siempre dije que no soy un pionero, pero sí soy el hijo de un pionero que amaba este lugar como nadie en el mundo. Para mí es importante que se sepa.”


“No hay que olvidar el pasado, y esto es reflotar la idea de un amante de Pinamar” afirma.


La carta está fechada el 22 de Setiembre de 1961 y se titula “Lo que pienso del Plan Regulador”. Allí Cabral relata una serie de situaciones sobre qué debería hacer Pinamar para que tenga un crecimiento armónico. Había poco bosque en aquel entonces, pero ya se pensaba en cuidar ese espacio con construcciones acordes al lugar y por sectores.


“Él creía, y con el tiempo tenía razón, que no cualquier sector se podía habilitar para cualquier cosa. Que tenía que haber un sector para mercados, supermercados, comercios –había una galería pequeña y no existían los shoppings– y en una de las partes habla de hacer una avenida costanera, cuando los médanos llegaban hasta el Cine Pinamar. Era una idea muy avanzada para esos años, porque pensaba una avenida costanera con canteros y plantas a los costados. Y eso para mí, lo que escribió mi viejo, tiene un valor muy importante.”


“Si él hubiera visto el Pinamar que vino después, no le hubiera gustado. Porque a él le gustaba la tranquilidad. Tal es así que la primera casa que tuvimos estaba sobre la Av. Constitución, y cuando empezó a haber mucho ruido, nos fuimos a la calle Del Cangrejo. Y como seguía habiendo ruido, nos mudamos a la calle Del Lenguado. Después él tuvo un accidente en el ‘74, falleció y nos quedamos ahí. Y no sé si se hubiese adaptado a lo que fue Pinamar después. No lo hubiera soportado, porque le gustaba la tranquilidad, los médanos, los pinos.”


“Si bien él nació en Madariaga al igual que sus hermanos, le gustaba el barro… y la arena. Tenía un Jeep IKA y le encantaba el mar. Mi viejo se bañaba en agosto. Se ponía la malla y se iba con el jeep cabina larga y decía ya vengo. Era un amante tremendo del mar. Nos sacaba a pasear a la noche en enero, después de cerrar su negocio, y se metía al mar a las 12 de la noche.”


“Más allá que lo extraño, destaco que él era un pionero y, como dice el libro, le pidieron la opinión de un vecino de Pinamar. Por eso no hay que olvidar el pasado.”


“Mi viejo tenía Casa Cabral, y también Sono Publicidad donde pasaba música en el centro comercial, que tenía 12 o 13 locales. Había unos hermanos Álvarez que tocaban la guitarra y el bombo, y salían por los parlantes de ese centro comercial. Eso era en el ‘68. Y esos eran los paseos. Era la continuación de donde hoy están Havanna, Libros Böhm, Pinamar SA. Dando la vuelta estaban todos los locales, Bourel, Fortunato, Cornide, Cigarreta, Brunengo, Cabral, Luna, Maceiras, los hermanos Rivero, una casa de ropa para mujeres… Hasta 1974 en que falleció. Mi vieja estuvo uno o dos años más y no lo pudo aguantar con tres chicos. Tuvo que cerrar.”


“Mi mamá ya era docente y le gustaba Pinamar, pero enero y febrero. En cambio, a mi viejo le gustaba los 12 meses del año. Y no nos trasladamos definitivamente a Pinamar en el ‘60 porque mi vieja era docente en Madariaga y no ejercía acá” recuerda Oscar de su madre Kela. “Ella se formó en Ayacucho y su escuela base en la que arrancó fue la Escuela 15, mal dicho detrás de la vía porque según del lado en que parás. Llegar hasta allí era una excursión como ir a Maipú. Y hoy en esa zona tenés 10 cuadras más de vida, hay clubes, una escuela privada de monjas… Después estuvo en la Escuela Tuyú, donde fue directora en el 80.”


“Mi papá en Madariaga trabajaba reparando heladeras, cocinas, vendía también. Con los hermanos ponen una casa de consignatarios que ya tenía mi abuelo. Se llamaba «Cabral, Aicega y Cía. Remates Consignatarios». Su fuerte era el verano en Pinamar, pero en invierno hacía esto. Después se puso una compañía de seguros, pero estaba con los hermanos.”


Silencio. Oscar piensa y sigue su relato. “El accidente fue un 20 de setiembre de 1974. Iba con mi mamá a Madariaga. Eran como las 19 o 20 horas, la ruta mano única. A un kilómetro de la ciudad. lo encandila un auto y se cruza un tractor con acoplado, que llevaba madera. Una madera salió, se metió dentro del auto y le da en la cabeza. Tenía 52 años.”


Luego retoma y cuenta cómo era la rutina. “En Pinamar se instalaba en noviembre hasta Semana Santa. Después cerraba y se iba a Madariaga. Veníamos porque él tenía un galpón donde alquilaba camas, heladeras y cocinas. Estaba detrás de casa, y con mi hermano lo ayudábamos a llevar y traer. Las alquilábamos por 15 días o un mes, un colchón, una heladera, una cama…. Esas cosas. Mi viejo tenía seguros La Segunda, con muchos clientes. Era un tipo que nunca se quedó quieto.”


Texto de la carta


En el Apéndice II – 9, del Plan Regulador, figura el “MEMORIAL PRESENTADO POR UN VECINO DE PINAMAR AL INTENDENTE MUNICIPAL” fechado el 22 de septiembre de 1961.


'LO QUE PIENSO DEL PLAN REGULADOR'


He asistido a las dos reuniones realizadas aquí con motivo del Plan Regulador. En la última, realizada en el Club Social y Deportivo Pinamar el día 20 de este mes, y luego de haber escuchado durante más o menos 50 minutos todo lo que se habló me retiré. Me retiré convencido de que recién se me había caído la venda de los ojos ante lo que anhela o pretende un Plan Regulador. Por lo tanto, aceptando la invitación que hiciera el Sr. Pastor, de manifestar por escrito ante la Delegación Municipal lo que se nos ocurriera que puede ser útil al Plan, me permito hacer estas líneas, y que, antes de continuarlas deseo hacer saber que las mismas son producto sincero de mis pensamientos con respecto al Plan Regulador en Pinamar.


Pienso que el Plan Regulador aún no ha sido entendido, o no ha sido bien encaminado en lo que refiere a que el pueblo manifieste sus sugerencias. En las dos reuniones he observado mucho, no hablé en ninguna. He comprobado que los señores técnicos han preguntado al público o vecinos qué se les ocurría para el Plan y los vecinos han preguntado, a su vez, qué se propone el Plan.


Aquí falta algo, y creo que es el vecindario; no hemos entendido el largo alcance de un Plan, como creo lo entendí yo el miércoles, cuando me fui, pues si lo hice, fue porque a mi manera de oír, las sugerencias eran personales y siempre alrededor de ideas basadas en lo relacionado a sí mismo; es decir, que nadie se despojaba de su yo, para aportar algo para el bien de todos, lo cual no puede ser constructivo, ni puede ser útil a los señores técnicos, a no ser que se escuche lo que se diga y luego se realice otra cosa.


Creo que no puede asistirse a una reunión de esa clase, sin tener algo debidamente pensado o escrito, porque, al no ser así, surgen pensamientos instantáneos y hasta se originan discusiones sobre cosas que no hacen a la esencia del Plan Regulador, de modo que a cada rato algunos de los señores conferencistas tienen que llamar la atención del público presente, para nuevamente encaminar el debate hacia su verdadero destino o finalidad expresa.


Entrando ahora directamente al Plan, me es grato manifestar lo siguiente: Pinamar, como se ha dicho, tiene ventajas sobre Villa Gesell y Mar del Plata debido a su juventud, y entonces es más fácil guiar bien su desarrollo, para disfrutarlo en un futuro de treinta años o más. Es muy difícil para los que no entendemos poder acertar en lo bueno, y ¿qué es lo bueno para hacerlo creer debidamente? Por lo tanto me arriesgo solamente a esto: HOTELERÍA; CASAS DE COMERCIOS Y VIVIENDAS PARA GENTE ESTABLE O TRABAJADORES PERMANENTES; LUGAR PARA VERANEANTES MODESTOS.


Para hoteles se me ocurre que lo mejor sería diseñar calles de hoteles y no zonas, ni tampoco cualquier zona. Al disponer solamente calles, ya se supone que todo lo concerniente a tráfico, molestias de estacionamiento, desplazamiento de vehículos pesados de carga, etc., tendría que ser ordenado debidamente, lo que, haciéndolo bien disciplinado, no representaría obstrucciones, y el turismo ágil evitaría, por propia comodidad, transitar mucho por esas calles. Al referirme a hoteles y cualquier tipo de construcción, lo hago siempre en base a las condiciones de una edificación moderna y bien presentada para continuar la belleza natural de la zona.


Casas de Comercio. Esto ya me parece más difícil, pero ahí vamos. Se debieran designar centros o zonas; es lo mismo, pues siempre sería una o dos o más manzanas o veinte en el futuro, y más difícil aún predecir cuántas. Bueno, en estas zonas se podrían agrupar los diferentes tipos de negocios; quiero decirlo más claro así: el turista, para comprar, tendría que ir a la zona comercial irremediablemente. Ahora bien, dentro de lo designado como la zona comercial, se agruparían las casas de los distintos ramos. Por ejemplo: todas las casas de artículos de primera necesidad, o alimentos podrían ser designados con frente al Norte y al Sud, y otros comercios designarse con frente al Este y Oeste, es decir, y quiero con esto dar una sugerencia, que se podrían separar en forma que no choquen una carbonería con una lechería. Pero lo que yo no acepto son comercios designados aisladamente en distintas partes de Pinamar, pues si bien es cierto que una 'boutique', óptica o casa de fotografía, no afean en nada una zona residencial, sí la pueden afectar, cuando dentro de quince años, haya veinte 'boutiques' en esa zona. No soy partidario de ningún mercado ni supermercado, ni nada de eso, pues con los años, siempre habría que agrandarlo. En cambio, una zona siempre puede extenderse con nuevos comercios lindos y más gente estable para atender los mismos, dando así una impresión futura muy próspera.


Viviendas para gente estable o trabajadores permanentes. Aquí se pasa por dos etapas: está el trabajador que viene soltero y necesita dónde estar hasta que pueda hacerse su propia vivienda, y está el que siempre es solo y necesita dónde vivir. Se me ocurre que para los que viven solos, ya sean mujeres u hombres, se podrían destinar algunas zonas para construir en ellas, por empresas grandes o sociedades, departamentos chicos y bien distribuidos, es decir, una especie de Barrios Standard, con casas tipo, aunque se observara en la construcción de los mismos, diferentes fachadas, para no caer en la monotonía de los barrios obreros de fábricas, barrios de Suboficiales, etc. En cuanto al obrero que edifique, que lo pueda hacer en cualquier zona, siempre ajustándose a lo que rija en esa zona para cualquiera.


Lugares para veraneantes modestos. Carecen estas playas atlánticas de lugares designados para esa gente, es decir, no para gente de escasos recursos, sino que carecen de lugares para gente que, dada nuestra posición geográfica y los buenos caminos, vienen del centro de la provincia en colectivos, camiones y coche-carpas, a pasar unos días, no teniendo entonces ningún lugar cercano a la playa donde acampar, ni donde haya una casa que les ofrezca la comodidad más precaria para sus urgentes necesidades, puesto que los hoteles están siempre llenos. El día que se construyan más hoteles no habrá desaparecido el problema, pues siempre hay público que desea acampar más o menos aislado, pero donde exista un lugar adecuado a sus necesidades, como los son los campamentos del Automóvil Club en algunas partes.


Edificios en Propiedad horizontal. No se me ocurre nada, pues creo que a la larga nadie los podrá evitar.


Calle del mar o paralela al mar. Pienso que sería realizable pero sin tránsito de automotores, bien arbolada y con asientos en todo su largo, dejando canteros por medio, dando así la impresión de un tranquilo jardín a lo largo del balneario.


Presente y futuro


Releyendo el texto del Vasco, uno ve a un hombre que reconocía que tarde o temprano la incipiente aldea crecería, y era responsabilidad de todos que ese crecimiento sea armónico para no perder la esencia de bosque y playa de Pinamar. Aquello que soñó su creador y que hoy, en pleno siglo XXI está muy lejos de sus ideales.


24/01/2026


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