Los resultados de las pericias toxicológicas en el caso del grave accidente de Pinamar que dejó al niño Bastián Jerez con heridas críticas confirmaron que los dos conductores involucrados manejaban con alcohol en sangre. El análisis, en cambio, descartó la presencia de alcohol en el padre del menor, quien también está imputado en la causa.
Según los estudios realizados este lunes en el Laboratorio Químico de la Policía Científica de Dolores, la mujer que conducía la UTV en la que viajaba el niño de 8 años presentaba 0,41 gramos de alcohol por litro de sangre. El conductor de la camioneta Volkswagen Amarok, con la que colisionó el vehículo liviano en los médanos, tenía 0,25 gramos.
En ambos casos, los valores superan el límite legal de alcoholemia cero permitido para conducir. Los análisis, realizados con muestras tomadas tras el siniestro y bajo cadena de custodia, también descartaron la presencia de estupefacientes en los tres imputados sometidos a la prueba.
La investigación por el hecho, que continúa en curso, avanza ahora con las pericias mecánicas sobre ambos vehículos, que comenzaron la semana pasada.
Mientras tanto, el estado de salud de Bastián sigue requiriendo atención intensiva. Según el último parte oficial del Ministerio de Salud provincial, el sábado el niño fue sometido a una sexta cirugía, que incluyó una fijación cervical y una traqueotomía. Permanece internado en terapia intensiva, con un cuadro clínico estable pero bajo supervisión médica permanente.