La fecha fue instituida en 1989 por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) para destacar el protagonismo y la labor diaria de los hombres y mujeres de campo que, desde su actividad, contribuyen al crecimiento productivo y al bienestar de la comunidad. Un merecido reconocimiento a quienes trabajan la tierra y sostienen una parte fundamental de la identidad y la economía del país.