Mi queridísima bienamada hija, debes descansar ahora de los ataques continuos de aquellos que no pueden aceptar que Mi Verdadera Palabra continúa. No se te permite defender Mi Palabra, pero ahora te estoy instruyendo que no te comprometas con aquellos que dudan de Mi Palabra, porque esa no es tu responsabilidad. Hija Mía, no importa cuán tentador sea probar la autenticidad de Mi Santísima Palabra para la humanidad en estos tiempos, tú no debes hacer esto. Esto no es contigo hija Mía con quien están enojados, es Conmigo. Yo solo puedo decirle al mundo cómo prepararse para Mi Segunda Venida. No les puedo forzar. Ignora tales burlas. Muchas son de almas genuinas que sienten la necesidad de hacer preguntas. Pero a tí no se te es permitido contestarlas. Déjalos que Me recen para pedirme discernimiento. Solo Yo tengo la responsabilidad de sus almas. Incluso cuando tu ofreces el sufrimiento para salvar almas, esto todavía no es tu responsabilidad.