En una mañana que quedará grabada en la memoria de los estudiantes de Madariaga, el Centro Cultural Sarasa se transformó en un aula de historia viva. Miguel Savage, veterano de la guerra de Malvinas y sobreviviente del Regimiento 7 de La Plata, compartió su testimonio ante más de 100 jóvenes, en una charla que fue mucho más que un relato: fue un bálsamo para el alma de un combatiente y una lección para las nuevas generaciones.
Con 63 años y la mirada aún iluminada por la memoria de aquellos 74 días en el infierno del Monte Longdon, Savage llegó hasta Madariaga para presentar su libro "Malvinas. Viaje al pasado", pero se encontró con un escenario que trascendió lo literario. La fecha, cargada de simbolismo por los recientes acontecimientos políticos y deportivos, convirtió la jornada en un espacio de catarsis y reflexión colectiva.
Un alivio en medio de la tormenta
La voz de Miguel, firme pero cargada de emoción, encontró en los jóvenes oyentes un eco de esperanza. El ex combatiente no eludió referirse a la actualidad. Con la crudeza de quien ha visto la muerte de cerca, analizó los sucesos de las últimas horas, en particular el freno a la Ley de Extranjerización de Tierras y el gesto de los jugadores de la Selección Argentina en el Mundial.
"Lo que sucedió anoche es un alivio para nosotros, los combatientes", expresó Savage, refiriéndose al rechazo al capítulo de la ley ómnibus que ponía en riesgo la soberanía territorial. "Se frenó con ese trapo en el mundial. El gobierno había aprovechado la somnolencia de la sociedad, pero la sociedad reaccionó con el recuerdo patriota de Malvinas y con la sangre derramada de nuestros compañeros."
Savage fue contundente al señalar el impacto de la movilización popular: "Los políticos sintieron el miedo a esa presión social, sintieron que no iban a poder volver a sus pueblos habiendo firmado la entrega de la patria." En ese sentido, destacó el rol del CECIM de La Plata y su equipo jurídico, a quienes calificó como los "arquitectos del freno cautelar".
.El "trapo" que unió a una nación
El símbolo de la bandera "Las Malvinas son Argentinas", mostrada por los jugadores en la cancha, resonó en el relato de Savage como un faro en la oscuridad. "Ese trapo que sacaron los jugadores, que llegó de un tipo colado en la cancha, que los pintó en un cuarto de hotel... fue lo que nos está salvando como patria", reflexionó.
Para él, el gesto deportivo y la reacción popular son señales de un despertar colectivo. "Malvinas unió al pueblo. Es una señal de alerta de que el pueblo tiene que seguir movilizado, que tiene que seguir atento. Con el pueblo en la calle, ninguna ley entreguista va a poder pasar."
De Adrogué al Monte Longdon: un viaje al pasado
Pero la jornada no fue solo política. El corazón del encuentro latió con fuerza cuando Savage relató su experiencia personal, esas historias mínimas que parecen sacadas de un guion de cine, como la del famoso "pulóver azul" y la de "las dos naranjas".
Descendiente de escoceses pioneros en Chascomús, su fluidez en el idioma inglés lo llevó a vivir situaciones únicas, como la de traducir en el barco Canberra para un oficial inglés que, al conocer el estado de abandono de los soldados argentinos, le confesó su respeto. "Mi gente, en el estado de abandono en el cual yo los encontré, se hubiera revelado; no se hubieran quedado. Y ustedes se quedaron igual", recordó Savage que le dijo el Mayor Martin Osborne.
El veterano no dudó en calificar a los soldados de Malvinas como los verdaderos artífices de la democracia argentina. "Dicen que Alfonsín es el padre de la democracia, pero yo digo que los colimbas de Malvinas somos la Madre de la Democracia, porque la parimos en esos pozos congelados. La sociedad no le perdonó a la dictadura Malvinas", sentenció.
Un libro para no olvidar
La presentación de "Malvinas. Viaje al pasado" fue el hilo conductor de la visita. En sus páginas, Savage no solo relata los días de guerra, sino que ahonda en su vida previa al conflicto, el paso por la colimba y el duro camino de regreso a casa. El libro, que ya se consigue en librerías es un testimonio crudo y humano de lo que significa defender la patria.
La charla, que se extendió por más de dos horas, dejó una huella imborrable en los presentes. Para Miguel Savage, el hecho de compartir su historia con los jóvenes fue un "bálsamo", una forma de honrar la vida y de asegurarse de que el coraje de aquellos 74 días nunca sea olvidado. "Hoy es un día histórico", concluyó, con la certeza de que, mientras haya memoria, la soberanía estará a salvo.
