Recuperaron la moto robada al piloto Walter Zurita
La KTM 350 del corredor de San Isidro apareció abandonada y oculta entre pajonales en Pinamar, tras una intensa búsqueda conjunta que involucró a fuerzas de seguridad, vecinos y redes sociales.
La moto de Walter Zurita, el piloto de San Isidro que había sido víctima de un robo durante el Enduro del Invierno en Pinamar, fue recuperada. La KTM 350 apareció abandonada y parcialmente cubierta con ramas en una zona de pajonales de la ciudad costera, gracias al trabajo coordinado de la Policía, la DDI de Pinamar, la Guardia Urbana, Ojos en Alerta y vecinos que colaboraron a través de redes sociales.
El hecho ocurrió durante la madrugada del domingo, cuando tres delincuentes ingresaron al subsuelo del complejo donde se hospedaba el piloto y sustrajeron el rodado de la camioneta, provocando además importantes daños en el vehículo. Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir la secuencia: los ladrones retiraron la moto empujándola y sin utilizar otro transporte.
La investigación, que incluyó el seguimiento de huellas en la arena, permitió localizar el vehículo no muy lejos del lugar del robo. Si bien la moto fue encontrada, no estaba intacta: le faltaban varios plásticos y le habían retirado todas las gráficas, una medida que los delincuentes habrían tomado para dificultar su identificación, tratándose de una moto de competición muy particular y llamativa.
Zurita, que ya se encontraba en San Isidro a 400 kilómetros de distancia cuando recibió la noticia, expresó su profundo agradecimiento a la comunidad local y a todos los que participaron en la búsqueda. "Tuve mucha ayuda gracias a las redes, tuve mucha ayuda de la gente de Pinamar", señaló el piloto, quien destacó especialmente el trabajo de la DDI, Ojos en Alerta, la Guardia Urbana y los integrantes de CMC Guardería.
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El robo no solo lo privó de competir en una de las pruebas más importantes del calendario, sino que también representó un fuerte golpe económico y emocional. Zurita había estimado el valor de la moto en unos 15 mil dólares y, al no contar con seguros convencionales para vehículos de competición, el perjuicio era aún mayor. A sus 53 años, el piloto de la categoría Máster llegó a pensar que este episodio podría significar el final de su etapa como corredor.
Si bien la bronca inicial lo llevó a afirmar que no volvería a la costa, la recuperación de la KTM suavizó ese sentimiento. Zurita reconoció su amor por Pinamar, donde tiene familiares y suele concurrir habitualmente, y valoró el esfuerzo colectivo que permitió recuperar una herramienta que para él "es una parte más de su cuerpo". La historia, que comenzó con angustia, encontró un cierre distinto gracias al trabajo conjunto de una comunidad que se movilizó para ayudar.
