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General Madariaga



OPINIÓN

La Pasión goza de muy buena salud

En mis años como curador, y por haber transitado algunos escenarios nacionales e internacionales, y después de participar muy de cerca de muchas puestas en escena de la Pasión de Cristo Según San Juan

Por Víctor Galarza (*) Debo decir que esta es una de las mejores que pude ver y disfrutar hasta ahora. Muchas veces, y mucho más en un trabajo como éste, los directores suelen caer en el facilismo del movimiento de masas. Como si eso fuese el efecto importante e impactante de una puesta como lo es la de Madariaga, con casi 300 personas en escena y fuera de ella. Para el que alguna vez leyó la Pasión, sabe perfectamente de la soledad que rodeó a Cristo Jesús en ese momento. Y esa soledad transcrita a la escena se llama momento íntimo, el mismo que supieron interpretar cinco actores en la escena de la crucifixión, para mi gusto la mejor lograda desde todo punto de vista: artística, visual, técnica, y simbólica. Cuando uno sabe lo que quiere, seguro sabe como llegar a ese objetivo. La parte técnica, a diferencia de otros años (hace varios que años q presenció la Pasión en Madariaga, pero la primera que escribo) estuvo a las órdenes del director, o en todo caso del espectáculo dejando de lado los intereses personales. Esto mismo pasó con las luces, se vio y muy bien, cosa que no sucedió en otras ocasiones. No por falta de equipo sino por falta de alguien que de buenas órdenes (director general) y otro que sepa ejecutarlas bien (operador de iluminación). El vestuario, como siempre acorde al hecho teatral, sin grandes pretensiones pero justo a la hora de ser protagonista. Párrafo aparte para los actores principales, que supieron llevar adelante de manera impecable y por momentos emocionantes, la interpretación de estos roles tan difíciles, y sin abusar de la pantomima que los obliga la propuesta musical. Debo destacar a los jóvenes que interpretaron al mal como un gran hallazgo escénico, pero siendo fiel a mis principios me pregunto si el mal sólo se identifica por un vestuario rocker, con pelos al estilo punk y maquillajes circenses. Tal vez, hoy un traje y corbata se asocia más a la maldad. De todas maneras es algo menor, y lo mío, sólo un pensamiento en voz alta. Sin dudas y, como lo dije antes, creo sin temor a equivocarme que esta ha sido, más allá de los detalles ya dichos, la mejor puesta en escena de la pasión de Cristo que hemos disfrutado en nuestro querido Madariaga. Y que la pasión goza de muy buena salud. (*) Profesor Nacional de Arte Dramático y vecino de Pinamar


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